CULTURALIA. EL PATRIMONIO CULTURAL COLIMENSE


NOÉ GUERRA PIMENTEL*

Era hasta el domingo 5 de mayo, la fecha de cierre según la convocatoria emitida por el Bureau Internacional de capitales culturales y el propio Gobierno del estado de Colima a través de su Secretaría de Cultura, plazo en el que habían sido nominados poco más de diez motivos para ser reconocidos como “Tesoros culturales”, aunque en estos días se les han ido sumando otros más hasta pasar ya de quince las candidaturas entre los que habrán de salir los siete finales, es así como ya quedaron inscritos el Teatro Hidalgo, la Petatera, los centros históricos de Colima, Comala, Tecomán y Villa de Álvarez, los Perritos colimotes, el Paisaje de los volcanes, la Feria de todos los santos, las Hadas, el Ballet de la Universidad de Colima, las Salinas, los Chayacates de Ixtlahuacán, la Hacienda Nogueras, el Camino Real y nuestra habla popular.

No obstante, si rememoramos un poco pudiéramos presumir que aún quedan otras más en el ánimo colectivo por su aporte cultural en lo social, artístico, económico y hasta político, tales como la diversidad ecológica, ambiental y geográfica del estado de Colima; los sitios arqueológicos el Chanal y la Campana, el paisaje de las palmeras, el río Armería, los balnearios de cada localidad (el Hervidero, agua fría, agua caliente, los amiales, el charco verde, el Salto, etc.,), las lagunas, el mariachi tradicional, el Son colimense, la Piedra Lisa, la Piedra de Juluapan, la Laguna de Cuyutlán, el ferrocarril, el Puerto de Manzanillo, las estaciones del ferrocarril, Palacio de Gobierno, la Hacienda San Antonio, la Catedral de Colima, la red estatal de Museos, el antiguo Mercado Constitución, la celebración del “Señor del Rancho de Villa”.

Pero por igual tenemos nuestras bebidas típicas (Bate, Tejuino, Tuba, Ponche, mezcal, etc.,), así como la gastronomía local (Pozole, sopitos, sopes gordos, tostadas, caldo de res, enfrijoladas, la cuachala, etc.,), el festejo o docenario guadalupano, las peregrinaciones a Talpa, las Danzas apaches de Armería y Tecomán, el monumento al Rey de Coliman, las Pastorelas tradicionales, las máscaras de Herminio Candelario, la obra de Gregorio Torres Quintero (Método Onomatopéyico, Cuentos Colimotes, pedagogía, poética), la obra plástica de Alfonso Michel, de Alejandro Rangel Hidalgo y de Jorge Chávez Carrillo, la escultura pública de autor (Sebastián, Cuevas, Felgueres, Soriano, Zamarripa, Espino, etc.,), así como la obra poética de Balbino Dávalos y Griselda Álvarez y el legado de la propia Universidad de Colima.

Todos ellos motivos indiscutibles propios de la igualdad colimota, del arraigo regional y del gusto de sabernos colimenses vecinos por adopción o nativos. Elementos que indistintamente nos remiten en una y otra circunstancia a lo que hemos sido y somos quienes compartimos ésta viva región del occidente del país, y, lo más importante, se fortalece el propósito general de socializar las manifestaciones culturales, de identificar y acercar aún más las expresiones sensibles que más nos fraternizan y que al exterior nos hacen únicos, con el fin de aprovechar esta coyuntura que nos ofrece la destacada nominación de Capital americana de la cultura, apelativo que se quedará como ha sucedido con las sedes antecesoras, como un referente de distinción que al momento muy pocas entidades pueden ostentar y que, como ya lo afirmé, al margen de torcidos intereses, oscuros propósitos, filias o fobias de algunos, mucho nos honra, y que por tanto debemos cuidar, enriquecer y honrar para dignamente perpetuar y legar éste a quienes nos sucedan. Lo deseable en todo caso es que la elección final sea tan transparente que quede por menos al gusto y aceptación de la mayoría. Los sitios electrónicos a donde se pueden seguir enviando propuestas son: tesoros@ibocc.com o www.tinyurl.com/SieteTesorosColima.
*Miembro de número de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos, A.C.                                                                                             
                   

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