CULTURALIA. GRISELDA, LA MEJOR

NOÉ GUERRA PIMENTEL*


De Griselda Álvarez, vale decir en mi experiencia, que su fama de buena gobernante rebasó fronteras y rompió paradigmas, versiones favorables concurrentes que para muchos, entre quienes me incluyo, han sido inspiración. Supe de ella por los que me rodeaban, incrédulos quizá por su condición cultural. La supe sin tratarla por conocidos que la referían en los mejores términos, yo era un niño. Versiones que con el tiempo he podido constatar con el análisis objetivo de su historia de vida y el estudio de su legado.

Es por eso que contra sus gratuitos y oficiosos detractores (algunos de los cuales solo pusilánimes ingratos), con conocimiento de causa lo afirmo, lo sostengo y a las pruebas me remito: A lo largo de toda la historia de Colima como entidad federativa, es decir desde 1857, el gobierno que más ha favorecido a Colima fue y es, el que encabezó Griselda Álvarez Ponce de León, la primera mujer en ser Gobernador de un estado de la república. Nadie con su visión y capacidad de gestión, con su tacto y tino político. Nadie.
Actitudes de una mujer excepcional a las que hay que agregar otras que debieran ser las cualidades fundamentales de todo servidor público, no solo de quienes estén a la cabeza de los gobiernos sino del resto de sus colaboradores, al menos de los principales a quienes en común, como si pertenecieran a una casta superior, se les olvidan principios humanos el sentido de su función, como la puntualidad, la honorabilidad, la responsabilidad, la entrega, la valentía, el compromiso, la honestidad, la asertividad, la humildad, la claridad, la generosidad y, sobre todas, la honradez; valores que muy pocos pueden presumir y que ella honró más que como su estilo de vida y como la más eficaz forma de gobernar.
Griselda Álvarez, es la colimense que, junto con el expresidente Miguel de la Madrid, más lustre han dado a esta tierra como su lugar de origen, algo que por sobre injustas envidias, fútiles egoísmos, vergonzantes desplantes y resentimientos trasnochados no les debemos ni podemos escamotear, no nos alcanza la mano para taparlos; es triste, pero en lo que a algunos solo se recordará por sus notables carencias y sobradas debilidades, a ella, cuando ya no estemos, se le seguirá recordando por su inocultable capacidad, trascendente herencia humanista y excelente obra social. Si persisten las dudas, un favor: quítense la venda y miren a su alrededor.
La Maestra, vivió a plenitud, como pocos hasta sus casi 95 años, asumo que se despidió bien, lo hizo sabiéndose con la tarea hecha, con el compromiso cumplido, con la certeza de haberse ganado la admiración y el respeto de los justos, la mayoría, sobre todo de los suyos, de quienes también tuvo el privilegio de despedirse, de irse en paz, satisfecha, dispuesta a descansar aquella noche del 26 de marzo del año 2009, hace ya 4 años, heredándonos su trascendencia.
Para reafirmar mí dicho, baste recordar unas obras de las inscritas en aquel megaproyecto que ella concretó, el Plan Colima, ambicioso programa integral de desarrollo que no solo transformó la fisonomía regional, sino que modificó las formas de vida. Plan que fundó en una primera reunión celebrada el 29 de abril de 1983, hará 30 años, mismo que en sus términos fue suscrito el 25 de agosto inmediato traduciéndose en obras magnas de gran envergadura y alto impacto que sin precedentes la mayoría aun hoy no han sido superadas y que dan constancia de la gran visión, capacidad de gestión, organización y nivel de convocatoria y perseverancia de una mujer que, como dijera una de sus parientes: “es –era- capaz de matar un Búfalo a pellizcos”.
Seamos justos. La figura de Griselda honra a los colimenses, a todos. Sin duda ha sido la más sobresaliente mujer de las letras hispanoamericanas del siglo XX y hasta hoy, por méritos propios, la colimense más emblemática y más laureada, icono contemporáneo y ejemplo de las nuevas generaciones de mujeres y de hombres, de los colimenses y de los mexicanos. Resulta absurdo intentar regatearle meritos a quien, insisto, de nuestro tiempo mantendrá el futuro y que por eso debemos agradecerle, pues será el mejor referente de esta época.
*Socio de número de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos, A.C.

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