CULTURALIA. EL EJÉRCITO, LA INSTITUCIÓN


NOÉ GUERRA PIMENTEL*
Invariablemente debemos afirmar que el principal compromiso que el Ejército tiene con México es el de preservar la seguridad, en sus diferentes vertientes: la seguridad nacional, seguridad interior, seguridad pública y la seguridad ciudadana. Un gran reto. A principios del siglo XX, México padeció uno de sus más sangrientos movimientos armados, denominado Revolución. Mismo que de una u otra forma transformó la vida nacional, dando vida al actual Ejército Mexicano. Al término de la revolución, la gente comenzó a reconocer a sus “Juanes” o soldados, como les llamaban, el 27 de abril, el “Día de San Juan”, hasta que, buscando fundamentarla se cambió al 19 de febrero.

Fue Miguel Alemán Valdez, quien promovió el cambio mediante el decreto 720, que entró en vigor en marzo de 1950. Según, para darle mayor congruencia histórica, pues se afirma su surgimiento luego de la creación del Ejército Constitucionalista. El 18 de febrero de 1913, Victoriano Huerta, ejecuta el golpe de estado con el que obligó a Madero y a su vicepresidente Pino Suárez, a renunciar. Cuatro días más tarde, estos dos revolucionarios fueron asesinados. Lo que motivó que el Congreso del Estado de Coahuila decretara, el 19 de febrero de ese año, el desconocimiento del gobierno de Huerta, y autorizara al entonces Gobernador Carranza, la creación de una fuerza armada, que le devolviera a México al orden constitucional.

Esa fecha fue tomada como el nacimiento del Ejército Constitucionalista, antecedente del actual Ejército Mexicano. A partir de entonces, el ejército ha estado presente, a lo largo del siglo XX, en los momentos más significativos de la vida nacional, algunos de ellos muy dramáticos y otros sombríos como el de su participación en el movimiento del 68. Sin embargo en los actuales tiempos vemos al soldado mexicano haciendo obras sociales, ayudando en rescates o combatiendo al narcotráfico y crimen organizado, intervención en la que la institución también ha tenido puntos flacos y retrocesos, sobre todo por la sobreexposición a que ha sido aventurado y en la que sin una estrategia de respaldo se le ha hecho intervenir como policía en detrimento de la defensa y privilegio de los derechos humanos de la sociedad civil.

La acción y presencia del Ejército -que cuenta con más de 200 mil efectivos y 541 generales en la actualidad- es esencialmente determinante para consolidar, en estos momentos de la historia, un nuevo Estado, más eficaz, no totalitario ni represor, basado en principios de gobernabilidad democrática. El apoyo y la credibilidad ciudadana que aún cobijan y acompañan al Ejército, lo convierten en una institución pública sólida y con expectativas amplias para empezar a trazar su propia ruta de cambio, mismo en el que la mujer debe tener mayor protagonismo y la transparencia de sus procesos debe pasar a ser una práctica normal.

El Ejército Mexicano, distinguido por sus tradicional civismo, se ha transformado y tiene un renovado perfil, en donde destacan sus afanes por alcanzar una mayor apertura social y la responsabilidad que, como todos, esta institución también debe observar con la rendición de cuentas, si es que mantiene firme su aspiración de vanguardia, siendo este un renglón en el que dicho cuerpo debe afianzarse como fortaleza. Además de esos saldos, el instituto armado enfrenta la acechanza de enemigos internos y externos que sin duda le han afectado en su prestigio, muchos vinculados con el narcotráfico, mal que continúa permeando en la sociedad y que se ha extendido en gran parte del país.

Un avance alcanzado fue el de la modificación, acotamiento y limitación del fuero militar, lo que inserta al instituto armado en las nuevas condiciones de vida democrática del país. Se dio así un paso contra la otrora casi impunidad de la milicia. Nuestro país tiene un Ejército leal y disciplinado, maduro en ciernes, que ya superó las tentaciones golpistas y se ha convertido en un creciente aliado social. Al primer centenario de su establecimiento y ante la crisis de nuestras instituciones de confianza, el Ejército Mexicano se viene consolidando como defensor de la estabilidad social.
*Socio de número de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos, A.C.

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