CULTURALIA. COLIMA TIENE MAGIA

NOÉ GUERRA PIMENTEL*
No se complicaron mucho quienes seleccionaron esta rúbrica para promover turísticamente a nuestro Estado, solo baste recordar dos elementos ya iconográficos de nuestra geografía, la llamada zona mágica ubicada en el municipio de Comala y el propio Pueblo Blanco, Comala, Col., que desde este mismo año se convirtió en uno de los dos mejores Pueblos Mágicos de México, junto con el no menos bello Zacatlán de las Manzanas en Puebla; sin incluir en el recuento de esta magia la historia, sus mitos y nuestros volcanes además de la distancia entre mar y montaña, así como la variedad culinaria de que disfrutamos nativos y vecinos de esta tierra de prodigios, como lo es Colima.
Ahora bien, y esto dicho por propios y extraños, una de las tres secretarías que más y mejores resultados han venido ofreciendo a la administración de Mario Anguiano, el jefe de Gobierno del Estado de Colima, es, sin lugar a dudas, la de Turismo, dependencia que sin algarabía ni protagonismos ha venido haciendo su chamba en prácticamente todos los frentes, desde la formación de la necesaria cultura turística en infantes, hasta la muy obligada sensibilización de prestadores de servicios, no solo de los empresarios hoteleros o restauranteros, sino yendo más allá, con taxistas, meseros, botones, transportistas y población abierta, todo ello con el determinado afán de que Colima sea lo que debe ser en turismo.
Difícil tarea la que Fernando Morán Rodríguez, junto con su equipo de trabajo se ha echado a cuestas, sin descuidar ni un solo renglón y dando resultados tangibles que han redundado en beneficios para el Estado, al irlo consolidando más que como la opción del pasado, como el obligado destino turístico y haciéndolo no solo con publicidad o alardes mediáticos, sino con un trabajo consistente establecido en alianzas estratégicas sin descuidar las tradicionales, lo que paulatinamente le ha permitido cosechar no solo galardones en el ramo, sino también, y eso es lo que más cuenta, que Colima cada vez más sea punto de encuentro de representaciones y membrecías del país e internacionales, lo que cada más ha sido una constante concretada en esta administración.

Es de entender que si bien los resultados buenos directa o indirectamente nos benefician a todos, no es justo que el trabajo lo realicen solo un puñado de mujeres y hombres que desde temprana hora, me consta, y hasta altas horas de la noche asuman todo el gasto, pues nosotros algo podemos hacer y de hecho estamos obligados, pues como lo señalo arriba, lo bueno que pase en este rubro nos favorece a todos y en esa justa medida todos debemos involucrarnos, desde el vendedor ambulante o comerciante establecido, hasta el oficinista, el empleado de gobierno sea estala o municipal y el directo prestador de servicios ¿Cómo? Con algo tan sencillo como sonreír u orientar, hasta mantener en buen estado los equipamientos y mobiliario urbano, la señalética, servicios de salud, alimentos, el aseo público, los precios al consumidor, el transporte urbano, etc., la seguridad y, por supuesto, la accesibilidad de todo tipo de usuarios a los diversos espacios.
Digo esto, porque todos podemos aportar algo, tal y como con éxito ya lo hacen en otros lugares como Guanajuato, Monterrey, Morelia y la misma ciudad de México, donde se siente el cobijo que uno recibe como turista, lugares donde todos los vecinos se saben beneficiados y procuran ser parte del circulo que demanda la atención integral a quienes vienen y se van, dependiendo de nosotros que nos recomienden o, lo mejor hacerles volver.

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