CULTURALIA. ANDARES POR LA HISTORIA

NOÉ GUERRA PIMENTEL*
El gusto por la lectura y luego por la historia los descubrí desde temprana edad, casi desde que supe leer cuando de un jalón leía cada ejemplar de los clásicos infantiles y luego, ya más añejo, las novelas de aventuras fantásticas, de vaqueros y de superhéroes, pero tendría unos 10 o 12 años cuando literalmente tomé los libros de mi hermano mayor, los de secundaria de Historia universal y sin más me hice casi un erudito en la materia durante ese periodo.
No me lo explico aún, pero quizá ocurrió eso motivado por una posible condición solitaria o por un espíritu fantasioso que se me incubó sin darme cuenta o por la necesidad de conocer otras realidades diferentes al entorno aquel. Una afición, la de la historia, que al paso alimenté con más textos, conociendo otras épocas y tratando de encontrar más experiencias, lo que paulatinamente fui logrando hasta visionar otros tiempos, personajes y contextos distantes.
Con la llegada a Colima, a principios de los años 80s del siglo pasado, aparte de los indispensables maestros y maestras formales y los espontáneos que me indujeron y alentaron este gusto, encontré la riqueza histórica de Colima, de la capital, acontecimientos que acumulados aún hoy no dejan de sorprenderme en el cotidiano de mis búsquedas en las que se revelan envueltas y a veces premeditadamente ocultas en fechas, lugares y nombres reiterados, las circunstancias probables que desde su momento han determinado la configuración de nuestras formas actuales de ser de convivir, de ver el mundo. Esta inclinación me acercó tímido y no sin resistencias, al grupo de notables que ya había leído, los mismos que décadas atrás venían organizando, construyendo, traspaleando la historia regional, armada en mucho desde el sustento del obligado empirismo de la época y la buena fe, con replicas metodológicas claras de la usanza centralista oficial, diferenciada por rasgos autóctonos que inalterables nos sumaban identidad y nos suponen cierta unidad dentro de ese mosaico inacabado que es la evolución social de un País multiétnico y pluricultural como el nuestro.
Entre la sobrevivencia y la búsqueda del sustento, durante estos más de tres lustros de haber formalizado mi gusto por la historia, me di a la tarea de permanecer fiel a ella haciendo lo que tenía que hacer y que se reduce a cinco conceptos articulados entre sí: estudiar, investigar, analizar, debatir y difundir mis nociones históricas, lo que he venido haciendo con cariño y especial empeño cuidando siempre aportar aspectos poco conocidos y, por supuesto, profundizar en las medias verdades para encontrar y revelar verdades diferentes sin pretenderlas absolutas, sobre lo conocido. Así lo he hablado en mis charlas y conferencias, así lo he escrito y publicado en medios como éste, que generosos me han abierto sus páginas.
Solo faltaba un área para mis fines difusores vital, la televisión, y eso lo concreté el sábado 8 y de manera pública el miércoles con la transmisión del mismo, gracias a la confianza y buena voluntad de mis amigos de Megacanal (televisión por cable) Canal 210 de Megacable en su programa estelar: Meganoticias, conducido por David Campos, como titular y Héctor Villa y Bertha Munguía. Así, luego de varias fechas, la semana pasada me vi al aire con el logro de éste anhelo personal, un espacio en televisión en el que sin tecnicismos ni pretensiones, de manera llana y accesible poder aportar parte de mis modestos conocimientos sobre aspectos de la historia regional en Andares por la Historia, a cuya transmisión les invito los lunes, miércoles y viernes de cada semana a las 20:30 horas y martes y jueves por la tarde en repetición. historiadorcolima@gmail.com 
*Presidente de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos, A.C.

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