CULTURALIA. SER O PARECER

NOÉ GUERRA PIMENTEL
En Comunicación, los que saben de esto afirman que para potenciar la imagen personal se debe mantener una coherencia entre los cuatro canales de información que se utilizan al transmitir cualquier mensaje. Cuatro instrumentos que deben apoyarse entre sí: apariencia exterior, indumentaria, gestos y voz, el tono y su modulación. Cada quien es responsable de lo que transmite de sí, aunque debemos saber que no todo es la imagen, también vale el contenido y mucho, tanto como puede valer una Presidencia.
Una persona que cuida su imagen se siente más segura y confiada transmitiendo fuerza y personalidad. El periodo más crítico cuando se produce el primer encuentro con una persona son los primeros cinco minutos, por tanto, se debe aprovechar. Cuidar todos los detalles en sus relaciones con los cercanos, desde familiares hasta amistades y compañeros se hace fundamental.
Desarrollar un estilo propio y único, es esencial para obtener una ventaja diferencial, que permita grabar en la mente de los demás nuestra calidad individual. Marcar diferencias, nos permitirá poner barreras a lo adverso, pero ¿Qué entendemos por imagen personal? Cuando se oye o se habla de imagen, casi siempre, la mente se va hacia hombres y mujeres espectaculares, con glamur, con medidas perfectas, cuerpos esbeltos y con un gran atractivo.
Pero entonces ¿Si no tenemos un cuerpo magnífico, nuestra imagen personal puede verse afectada? Seguro de que no. Las personas somos algo más que un aspecto físico, estamos dotadas de mente, principios y valores, que hacen que seamos lo que somos. Un aspecto físico impecable con una mente vacía, sin personalidad, no sirve. Al contrario, una mente prodigiosa con una apariencia descuidada, tampoco. El cuerpo es otro elemento de comunicación y es la tarjeta de presentación, que debe ir acompañado del control del lenguaje verbal o no.
Por tanto, cuando hablamos de imagen personal, no es solamente al atuendo que se lleve, sino que es algo más amplio, que abarca también los rasgos físicos, posturas y movimientos al sentarse, al caminar, al saludar, el tono de voz, la mirada, la risa y la sonrisa, la higiene, la cortesía, la educación, etcétera. Podemos decir que es un estilo de vida, la forma de ser y actuar y en consecuencia, cada persona tiene la suya. La imagen personal es importante cuidarla ya que es lo primero que los demás ven de nosotros. Cuando una persona se presenta ante otras, antes de pronunciar una palabra, ya está transmitiendo datos e ideas.
Aunque no seamos conscientes, todos proyectamos nuestra personalidad a través de la imagen que ofrecemos al exterior. Suele decirse, que el periodo más crítico cuando se produce el primer encuentro con una persona son los primeros minutos. Las impresiones que se forman durante este tiempo persistirán y se reforzarán, en función del comportamiento posterior del individuo.
Seguro que habrá oído esta frase “la primera impresión es la que cuenta” y si ésta es positiva, hay mucho terreno ganado; en cambio, si ocurre al contrario, se tarda el doble de tiempo para intentar cambiar la opinión de nuestro interlocutor. Continuará.
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