CULTURALIA. CENTRO CULTURAL “MIGUEL ÁNGEL CUERVO” (II)


NOÉ GUERRA PIMENTEL*
El profesor Cuervo, a la par de las técnicas plásticas, que conocía y entendía muy bien, en lo cotidiano enseñó a sus alumnos y gente cercana el ejercicio de la palabra responsable, de la crítica fundamentada y orientó el camino para conquistar más que una técnica artística o una copia perfecta, una filosofía de vida. Como docente, Cuervo era un profesor estricto, siempre exigía más a los que más podían dar, en sus materias (Dibujo, pintura, escultura, grabado, fotografía, historia del arte, etc.,) no había dieces, cuando mucho una frase irónica que apuntalaba el 8. El maestro más estimado por las generaciones CEDART.
Otro capítulo entrañable de la vida del profesor Cuervo fue su Café Galería, un espacio alternativo (primer piso del edificio Cázares) que fundado en 1982 en mucho alteró los esquemas de la tranquila Colima ochentera. Allí, como nunca antes en otro sitio similar de Colima, se expuso y comercializó obra plástica de artistas contemporáneos, cine de arte, teatro, recitales de música y poesía, noches de baile de salón y jazz, cantos y cenas internacionales, entre otros eventos que como a los artistas e intelectuales locales y foráneos, dio cobijo ese lugar sui generis en Colima que cambió para siempre las formas de ver y entender el entorno y que acercó a Colima a otras expresiones de vanguardia.
Cuervo se caracterizaba por un fino humor –negro, como buen cuervo- que implicaba a quienes lo rodeaban a mantenerse alerta. Excelente y profundo conversador, muchas veces sus clases de aula se prolongaban a la Fonda, el “Restaurant familiar” al café, al bar o alguna de las múltiples casas que muchas veces a la par habitó entre las ciudades de Colima y Villa de Álvarez. Allí, frente a la copa de vino, con su buena música: jazz, clásica, barroca, italiana, africana, cubana, mexicana, francesa, argentina, entre muchos sonidos de gusto depurado; se mostraba el otro Cuervo, para muchos el mejor, el bohemio elocuente y feliz, parlanchín y profético, chaplinesco, comediante, improvisado actor, cantante operístico y extraordinario bailarín.
Quizá ese hubiera sido su secreto como individuo, como persona, como ser humano, como el artista que nunca se asumió o como el docente: mostrarse tal cual como ser humano, sin dobleces, lúdico, alegre y frágil protagonizando la comedia de la vida como hombre libre pero comprometido con su vocación y con su herencia como con sus obsesiones y manías. Cuervo Romero fue más que el personaje transitorio de la comunidad artística de Colima, que entre otras, trajo y estableció una visión de género y de equidad, de respeto a la diversidad y de tolerancia a lo diferente; fue el que como nadie antes, fomentó y dejó en Colima tradiciones emblemáticas de una mexicanidad en ciernes como las Ofrendas, el Carnaval, el Nacimiento y las Posadas.
Miguel Ángel Cuervo Romero fue más que el reformador que cambió la visión de hacer, de enseñar y de ver el arte por lo colimenses, fue más que el docente que estimuló, formó y delineó tanto la creación de espacios para el arte, como la de creativos, mujeres y hombres, que con su quehacer continúan con su legado en todos los ámbitos del quehacer artístico de Colima, incluso a nivel internacional, el profesor Cuervo fue un hombre generoso que se dio a manos llenas y que a cuantos tuvo cerca compartió su alegría y amor por Colima y por México; el que vivió añorando siempre, lo que para siempre dejó desde esta tierra que él escogió. Cuervo fue más colimense que muchos aquí nacidos y fue mucho más que el fuereño que un buen día escogió a Colima para ser y hacer, vivir y morir y para permanecer aquí, bajo los volcanes –el elevado refugio de los cuervos-, hasta que su memoria lo permita y sus herederos y los colimenses no lo olviden.
De justicia es agradecer a las autoridades de la Secretaria de Cultura y a través de ella al Gobierno estatal que encabeza Mario Anguiano, por reconocer a esa gente que sin buscar la notoriedad y lejanos de todo protagonismo hacen su labor y más, trascendiendo así entre cuantos les conocieron. La memoria de Cuervo se honra con el Centro Cultural que lleva su nombre en el jardín de “La Corregidora”.

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