CULTURALIA. LA REIVINDICACIÓN DEL HÉROE

NOÉ GUERRA PIMENTEL

Igual que en otras muchas ciudades del país, en la ciudad de Colima una calle significaba esta efeméride, a la vez que una importante avenida, la escuela superior y un hospital, honraban en su nombre a su principal protagonista, a Porfirio Díaz. La calle que refiero es la actual España-Cuauhtémoc-Corregidora; la avenida es la J. Ma. Pino Suárez; la escuela, es el edificio sede del Ayuntamiento de Colima y el hospital, es la sede actual de la 20ª Zona militar. La mayoría de los nombres de estos espacios y otros de honra pública, fueron desaparecidos con un decreto, el número 10, expedido por el Congreso local el 10 de agosto de 1914 a iniciativa del gobernador interino, Tnte. Crnl. Eduardo Ruíz.

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Celebrando la Independencia de México, en 1910 / Campesino oprimido: Dibujo de Diego Rivera

No obstante, en el siglo XIX y aún en parte del pasado, Porfirio Díaz era conocido como el Héroe del 2 de Abril (1867). Díaz sobrevivió a la toma por asalto de la ciudad de Puebla, una toma muy sangrienta, en la que su amigo Carlos Pacheco perdió un brazo y una pierna y su compadre Manuel González el muñón del brazo, perdido tiempo atrás, en otra batalla de la guerra de Intervención. Ese día el General mandó fusilar a 20 prisioneros. “Estas ejecuciones me causaron tan penosa impresión”, escribió, “que desde entonces me propuse ponerles término”.

Hace 144 años José de la Cruz Porfirio Díaz Morí, continuaba el avance liberal, por segunda ocasión había escapado de prisión y lograba formar un ejército, con el que obtuvo las victorias en Miahuatlán y la Carbonera, sin olvidar la toma de Oaxaca. Díaz condujo a su ejército a Puebla, plaza estratégica para entrar a la capital del País. Tuvo la oportunidad de lograr otro triunfo como el del 5 de Mayo de 1862, cuando las fuerzas al mando de Ignacio Zaragoza vencieron al "primer ejército del mundo", y tomar revancha de la derrota sufrida en ese mismo escenario un año después, cuando Jesús González Ortega rindió la plaza luego de 60 días de resistencia sin pertrechos ni alimentos en 1863.

Díaz al mando llevó a su ejército a Puebla y le puso sitio a la ciudad. Las tropas invasoras intentaron auxiliar a los sitiados y ante la cercanía enemiga, Porfirio tomó una decisión para no quedar a dos fuegos, tomar Puebla por asalto, lo que hizo en la madrugada de ese caluroso 2 de abril. Victoria por demás trascendental pues significó el derrumbe imperialista, al coronar la causa republicana con la pacífica toma de la Ciudad de México, para allanar la entrada del Presidente Juárez y retomar el Gobierno y dar fin al segundo imperio que los conservadores y Napoleón III trataron de imponer a México. Después de la “Revolución mexicana”, se suprimió de la historia oficial una de las épocas más brillantes de la vida nacional, centrándola en la crítica al antaño héroe Díaz y omitiendo a la vez, los indiscutibles logros de un periodo gubernamental que aún con sus excesos, si somos objetivos, encontraremos que dio contenido y forma a éste nuestro actual Estado-Nación.

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