CULTURALIA. CONJETURAS TERRITORIALES (II-IV)

NOÉ GUERRA PIMENTEL*

En esta segunda de las cuatro entregas referiré las Audiencias. Solo aclarar que al referir “Reino de la Nueva España”, hablo de una más de las divisiones jurisdiccionales civiles dentro del Virreinato de la Nueva España y no de una entidad separada y autónoma. Si consideramos las jurisdicciones establecidas para los tribunales de justicia –llamadas Audiencias-, el Virreinato comprendía toda la América septentrional, dividida en cuatro demarcaciones o Audiencias, la de Guadalajara: de California al centro de occidente; de México: del Reino de la Nueva España y toda la península de Yucatán; de Guatemala: América Central y Chiapas y la de Santo Domingo: que era todo el Caribe, la Florida y Venezuela.

Otra figura de división administrativa fue la de intendencias y provincias internas establecidas a finales del siglo XVIII, en 1786, cuando se dio un cambio en aquella la división política. Establecido el dominio Borbón en España, se hicieron reformas impulsadas por Carlos III para reducir los poderes del virrey y de las audiencias. Estas llamadas intendencias, crearon un tipo de gobierno en el que el intendente o concentraba la impartición de justicia, obras públicas, hacienda y guerra. El primer subdelegado que tuvo Colima fue Luis de Gamba, amigo del cura Hidalgo. Estas reformas se tradujeron en la formación de 12 intendencias en el territorio novohispano del centro y sur, mientras que en todo el norte -con menor población- se agruparon las provincias existentes bajo el mandato de dos intendencias: las provincias internas de oriente o Intendencia de San Luis Potosí, y las provincias internas de occidente, que comprenden las de Durango y de Arizpe, con una fuerte presencia militar por amenazas provenientes del norte. Con el establecimiento de estas divisiones es posible identificar, sobre todo al centro y sur, las entidades que se convertirían en las actuales entidades federativas.

Al proclamarse la independencia de este territorio, en 1821, con los tratados de Córdoba, se adoptó un sistema de gobierno imperial con Iturbide, quien aplicó la misma división política del último virrey, Juan O’Donojú. Tras el breve periodo de Iturbide como emperador -de julio de 1822 a marzo de 1823-, la visión del tipo de Estado dio un giro y se optó por el republicano, que se reflejó en la primera Constitución de 1824. Con esta Constitución se realizó la primera división territorial por estados, que sustituyó a las virreinales, prevalecientes por casi tres siglos. De este periodo es indispensable destacar la pérdida de toda Centroamérica, ya que desde un año antes el territorio de la Capitanía General de Guatemala -que incluía a Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica- decidió separarse y formar las Provincias Unidas del Centro de América, de poca duración; Chiapas y el Soconusco fueron reclamadas por Guatemala -ya que según históricamente le pertenecían-, pero el 14 de septiembre de 1824 el congreso chiapaneco votó a favor de su anexión a México; Alta California, Baja California y Nuevo México no adquirieron categoría de Estado por su poca población.

Algunas entidades estaban unidas en una misma entidad, como Sonora y Sinaloa, Coahuila y Texas; además de que otras no existían, como Nayarit, que pertenecía a la de Jalisco; Aguascalientes era de Zacatecas; Campeche y Quintana Roo a Yucatán; Guerrero, Hidalgo, Morelos y el estado de México conformaban la entidad llamada México, y Tabasco era identificado como San Juan Bautista.

*Presidente de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos, A.C.

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