CULTURALIA. GRISELDA INMORTAL

NOÉ GUERRA PIMENTEL
El 1º de noviembre de 1979 tomó posesión en Colima Griselda Álvarez, como la primera Gobernadora de la historia de México. Entonces tenía 66 años de edad cuando asumió el gobierno para el periodo 1979-1985, en una ceremonia a la que asistió el Presidente de la República. Había sido postulada por PRI y el PPS. Hacía 26 años México reconocía el voto pleno a la mujer y ésta era la primera vez que una ocupaba el cargo de “Gobernadora”. Griselda, en su discurso convocó a las mujeres a inaugurar un tiempo nuevo de plena igualdad con los hombres, sin reclamar privilegios que no requerimos ni aceptar desventajas que no merecemos.

.Así recuerda ese día en su autobiográfico “Cuesta Arriba”: Mi toma de posesión fue un evento de carácter nacional: por primera vez una mujer llegaba al cargo de gobernadora en el México independiente, y esa mujer era yo, Griselda Álvarez. La sola reflexión de este pensamiento me sacudía internamente. ¿Me había convertido en un símbolo? Muy posiblemente: el de la igualdad del hombre y la mujer en política. Sabía que podía gobernar Colima; antes que yo lo habían hecho mi padre, en 1919, y mi bisabuelo, el primer gobernador de Colima, en 1857. Nunca imaginaron que yo, mujer, sería también gobernadora. Como gobernadora electa contaba con un amplio apoyo de la población. Pero también hubo muestras contundentes de repudio. El mismo día que asumía el Ejecutivo, en Colima la estatua del rey Colimán amaneció con mandil.

En otra parte de sus memorias recuerda: “Un día mi padre me llamó aparte y sentenció, abandonando el tuteo, que acostumbraba en las deliberaciones solemnes: -Mire usted, déjese de versitos. De hoy en adelante cuando le pidan que recite, va a declarar esto que va a aprender de memoria sin faltar palabra. Me entregó un escrito que decía: El Congreso de Anáhuac, legítimamente instalado en la ciudad de Chilpancingo de la América Septentrional, declara solemnemente… ¡Nada menos que el Acta de Independencia! Yo había recurrido al diccionario y ante las extrañas palabras como soberanía, árbitro y demás, pude entrever un mundo que mi padre me fue agrandando. Al preguntarle qué era Congreso y por qué no había mujeres, él festejó con una risa mi precocidad y contestó: -La política es de hombres. -Entonces, ¿para qué hiciste que me aprendiera el Acta de Independencia? Me miró intensamente y no me contestó.”
La principal preocupación de la gobernadora sería la educación pública. Reformó los Códigos Penal y Civil para que los hijos de las presas no nacieran dentro de la cárcel y abrió oportunidades para que las prostitutas cambiaran de ocupación. Después, ella se consideraba, “más que como un ejemplo a seguir, soy una puerta abierta que permite el paso para el mundo de la política a más mujeres, instruidas y con más facilidades de las que tuve.” Según su padre, “la política era cosa de hombres”, que cuando se lo propuso no contó con apoyo de Reyes Heroles, “no sería aceptada por ser mujer”, que Fidel Velázquez la alentó y que López Portillo la mandó a “hablar con el pueblo”. Esto llegó, esto vino, esto cayó. Las circunstancias se me fueron dando. Una gran suerte de mujer, llegué y fui la primera.
Griselda Álvarez viviría sola los siguientes seis años. Lo que describiría en un perfecto, doloroso y muy triste soneto: "No sé si fue pírrica victoria / que ahora reflexiono y aquilato: metí amor y familia en un retrato y fue el poder la línea divisoria". Al terminar su cargo ocupó la dirección del Museo Nacional de las Artes. Griselda falleció a las 20:00 horas del 26 de marzo, como ayer, pero en jueves, en 2009, en la ciudad de México. Para terminar, una sentencia suya, dada poco antes de ausentarse, cuando contestó: Sí, ya, ya nació la primera presidenta de México.

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