Reseña: Manuel Hernández y el Ballet folklórico de Villa de Álvarez

Conclusiones y reseña de la conferencia.

Fecha: 26 de mayo de 2010
Hemos escuchado a Isolda Rendón Garduño exponer su trabajo de ingreso a la SCEH, a quien felicito cordialmente. Su conferencia ha sido aplaudida por la concurrencia a esta sesión del Encuentro de Historia Colimense; asimismo, los comentarios y preguntas han dejado clara la importancia de esta investigación, que nos permite apreciar un estudio histórico que conjuga metodologías de historia oral, etnohistoria y antropología social; además, como la misma Isolda afirmó, sería interesante adentrarse en la vida del creador de este ballet, pero requeriría otra investigación, para lo cual es necesario pensar en una historia de vida.
Entre las aportaciones y señalamientos de la asistencia a esta sesión, del I Encuentro de Historia, rescato las vertidas por las siguientes personas: Ma. de los Ángeles Rodríguez Álvarez (Mara), sobre la importancia del rescate histórico de la cotidianidad; Ma. de los Ángeles Olay, por el acercamiento antropológico a las costumbres colimenses; Rosa María Zúñiga, al explicar que existen trabajos de rescate de danzas folklóricas, música y letra, que como lingüista participo en ellos y los cuales podrían servir a la conferencista; Genaro Hernández destacó su labor como paleógrafa y le agradeció su apoyo en documentos del siglo XVII; Manuel Hernández, director del Ballet e invitado especial, hizo hincapié en la dificultad que entraña mantener vivo un ballet durante más de 40 años, y esto sin contar con el apoyo que recibe, por ejemplo, de la Universidad de Colima, por otra parte, se quejó de lo que implica ser vecinos del estado de Jalisco, porque algunos sones y otros elementos del folklor colimense parecieran ser de ese estado; sin embargo, para ello se tendría que hacer un trabajo que defina las fronteras culturales del Occidente mexicano.
Es importante destacar algunos puntos de controversia, como fueron:
La “identidad”, al cuestionar si el ballet folklórico la siembra o la promueve; podría decirse que ambas cosas ocurren, pues si por un lado rescata la cotidianidad, las costumbres significa que la promueve; mas, si por otro, es un medio de divulgación de estas, entonces se convierte en siembra de identidad para las nuevas generaciones.
Un ballet, ¿gana en autenticidad o la pierde al convertirse en un espectáculo? De algún modo podría pensarse que cuánto más elaborada es la coreografía y el vestuario de los bailarines o danzantes, se va perdiendo autenticidad; no obstante, también es un modo de afirmar una identidad y al tornarse más atractivo para el público se convierte en una diversión, que permite recrearse con la gracia y destreza de los ejecutantes.
Retomando la “identidad”, como dijo una asistente, maestra de ballet clásico hace muchos años: no se pueden cambiar los movimientos corporales, es decir, la cabeza, torso, piernas, brazos, no los vamos a mover más allá de lo que anatómicamente es posible, unos movimientos requieren fuerza, otros flexibilidad, pero más allá de esto, son los códigos corporales, como dice Isolda, los que caracterizan la expresión de sentimientos que encierra una obra dada, y en este caso, podríamos decir, los de las diferencias culturales.
El grado en que este ballet, aunado a las fiestas charro taurinas, las paletas del jardín, los sopitos… -recordando aquellos de Minga- y otros antojitos colimenses han forjado una identidad villa-alvarense; la respuesta es que cada uno, y otros no mencionados, van forjando la riqueza cultural de un lugar, en este caso Villa de Álvarez, Colima.

Antes de concluir, el presidente de la SCEH entregó a Isolda un reconocimiento por su conferencia, otorgado por la Universidad de Colima, de la Dirección general de educación continua, y la SCEH. Al mismo tiempo, se le reconoce como nueva socia.
Finalmente, se agradeció la asistencia de los padres de Isolda, del profesor Manuel Hernández, así como de toda la concurrencia.
Moderadora: Mirtea Elizabeth Acuña Cepeda

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