TERRATENIENTAS DE COLIMA EN EL SIGLO XVI


1. BUENA NOCHE, GRATIFICADA ESTOY POR SU PRESENCIA EN ESTA CHARLA.
2. QUIERO AGRADECER A TODOS LOS INTEGRANTES DE LA SOCIEDAD COLIMENSE DE ESTUDIOS HISTÓRICOS, EN ESPECIAL AL PRESIDENTE, LICENCIADO NOE GUERRA, QUE SE ME CONSIDERE COMO ASPIRANTE DE INGRESO POR LO CUAL PRESENTO ESTE TRABAJO DE AVANCE DE INVESTIGACIÓN, EN EL ENTENDIDO QUE DE SER FAVORECIDA, MI COMPROMISO SERA FORTALECER A LA MISMA Y APORTAR MIS INVESTIGACIONES AL ENRIQUECIMIENTO CULTURAL DE COLIMA.
3. MOSTRAR PRESENTACION
4. Por ahora presentaré UN BREVE avance sobre

LA PODEROSA DOÑA BEATRIZ LÓPEZ DE AYALA
1. Mi mirada de estudio se enmarca en el feminismo, como movimiento de toma de conciencia y lucha de las mujeres por sus derechos al igual que situar la identidad real en la sociedad de hombres y mujeres, como personas. Porque la historia, dentro de positivismo, se centra en el estudio de grandes hombres, batallas memorables, acontecimientos discursivos escritos en fuentes históricas. Misma que ha hecho que los estudios históricos y en especial en los del Estado de Colima, tengan una fuerte tendencia a la reivindicación de la cultura hispánica. Tendencia que, por cierto, pasa por alto a las mujeres y, hoy sabemos que además de no referirlas, las han negado, al afirmar que “los españoles vinieron solos”.
2. Por fortuna, en la nueva historia, también llamada Annales, existen vínculos con la antropología para explicar y analizar el comportamiento de los y las actoras sociales, sus normas, convicciones, participación o roles, así como su relación con la estructura social de una época y lugar determinados.
3. Esta visión también me permite articular los documentos encontrados en el Archivo Municipal del Colima con la finalidad de resaltar a las mujeres españolas: las que se casaron en Colima con españoles, las que llegaron sin casar y aquellas que llegaban casadas, todas, igualmente capacitadas para ejercer la colonización. Personajas que aportaron las incipientes raíces culturales todavía perecederas en el Estado.
4. Mujeres indispensables en el desarrollo cultural, económico y político de la sociedad colonialista, quienes a través de su presencia y participación en matrimonios, herencias y propiedades influyeron decisivamente al impulso social con ese reconocimiento de ser autoridades femeninas con papeles determinantes que aunque sin libertad ni pensamiento personales, contribuyeron a establecer la diferencia sexual en esta sociedad. Algunas han sido elegidas para este estudio porque se dedicaron a activar la vida cotidiana, económica y política durante el siglo XVI. Las hay de varios estilos, uno de ellos es el de la castellana Doña Beatriz López de Ayala, quien servirá para ilustrar cómo estas colonialistas llegaron a ocupar sitios trascendentes mucho más substanciales de lo que tradicionalmente se ha creído.
LA VIAJERA
1. Posiblemente mandada por su padre, Pedro López de Ayala y por su madre, doña Teresa de Recalde, fue doña Beatriz López de Ayala mujer aventurera. Estaba al corriente del contenido de la Cedula Real, fechada el 14 de noviembre de 1509 (Archivo General de Indias), que ordenaba que las listas de viajeras a Indias se hicieran por medio de los oficiales de la Casa de Contratación quienes debían “asentar quien es cada uno e de que manera e oficio ha vivido, que probara no estar incluidas en los llamadas “viajeras prohibidas”, es decir: mujeres moras, judías, conversas, entre otras más.
2. Cabe decir, con toda seguridad, que doña Beatriz vino con viajeras clandestinas a quienes llamaban "llovidas", las que se embarcaban sin la licencia y aún con la posibilidad de “ser echadas de nuestras yndias". Mujeres sin boleto de regreso. Por fortuna no le afectó la prohibición del paso de mujeres solteras establecido 4 años después por Carlos I (Cédula Real del 23 de mayo de 1539) como tampoco la mujer casada por sí misma podía hacerlo pues debían viajar acompañadas de sus maridos o bien, reunirse con ellos, tras la carta de “llamada”.
3. Fue desde 1515 que la Corona obligaba a los casados residentes en Indias a reclamar a sus esposas y, en 1546, se ordenó a los oficiales de la Casa de Contratación que no dejarán pasar a ningún casado que no llevara mujer, alcanzando el rigor incluso los mercaderes, quienes por sus reiterados viajes llegaban a esquivarla. Disposición que se saltaban las mujeres solteras al viajar como criadas.
4. Si doña Beatriz nació en 1518, embarcó con 18 años de edad, quizás enviada por su familia o quizás por decisión propia pero no tuvo reparo en cruzar el océano y pasar todas las penalidades que la esperaban. Llegando primero a transitar por las calles de Sanlúcar de Barrameda, ayuntamiento en la costa de la provincia de Cádiz, lugar de donde partió el tercer viaje de Colón hacia América, al igual que lo hicieron Magallanes y Juan Sebastián Elcano. Quizás allí, tuvo la oportunidad de rezar en la iglesia de Nuestra Señora de la O, apreciando la clásica construcción del mudéjar sevillano derivada de la arquitectura alfonsí creada en gran parte de Andalucía a partir de la segunda mitad del siglo XII o bien, pudo visitar la iglesia de la Santísima Trinidad, levantada durante el siglo XV, mientras sabía tramitada su licencia de pasaje a las Indias.
5. Por fin, estaba en el lugar más famoso de España por recibir los primeros kilos de oro y de plata provenientes de América, mismos que entre 1503 y 1660 lograron acumularse hasta llegar a ser 185 mil kilos de oro y 16 millones de plata. Quizás de saber esto le nació la idea de obtener minas como futuro negocio. En el puerto miró el ir y venir de comerciantes gritando por sus mercancías, a los soldados siguiendo órdenes del capitán, a los frailes que oían las súplicas de quienes los iban a despedir, vio cómo se daban el adiós las familias de algunos colonizadores y aventureros. Uniéndose a las mujeres en el muelle.
6. Asombrada por los ropajes de los medianos y altos funcionarios, se distinguía Don Antonio de Mendoza y Pacheco, recién nombrado, el 17 de abril de 1535, Virrey de la Nueva España en Barcelona y también Presidente de la Real Audiencia. Ahí, ella se enteró de que él, ganaría 3 mil ducados anuales por su cargo de virrey más 3 mil por ser Presidente y 2 mil más para su guardia personal.
7. Doña Beatriz fue la pasajera con el asiento número 255, sin tener preciso si alguno de los pasajeros con el asiento 257 y el 258, de apellido López, eran familiares de ella. Compró su boleto en Sevilla por casi 90 ducados pues las diferencias económicas variaban para cada viajera. Algunas incluyendo su comida pagaban 3 600 maravedíes por persona y, otros desde 1 500 a 2 mil maravedíes.
8. Embarcándose con Don Antonio de Mendoza, él haría nacer el virreinato de la Nueva España y ella un funcionamiento económico en Colima, en especial con la agricultura, ganadería y minería, que, en aquel entonces, se basaba en el concepto de riqueza por la cantidad de metales preciosos que se poseían tanto en pueblos como en individuos, siempre obtenidos bajo el menoscabo de la mano de obra barata o gratuita de esclavos negros y nativos, sin la intervención de la Iglesia. Centros mineros de oro y plata que se anunciaban como otra atracción más del viaje.
9. Doña Beatriz zarpó en septiembre de 1535, como dictaba la orden real, en aquella “conserva” que arrumbaba hacia Canarias para hacer, en La Gomera, la aguada. Aprovechar la estancia para cubrir otras necesidades logísticas de provisión donde las cargas hacia América estaban compuestas por toda clase de instrumentos de labranza y de alimentos.
10. En Canarias observó cómo subían obreros especializados para fomentar la agricultura y la ganadería. Al igual que presenciar la aprobación concedida por las autoridades civiles para meter gente sin registro, mediante sobornos.
11. Un viaje largo, que las epidemias de escorbuto y de tifus eran comunes. La vida a bordo era incómoda tanto que incitaba a que los y las pasajeras desearan llegar al puerto para descansar en tierra. Dejar a un lado la cantidad de porquería y hediondez que, día tras día, se acumulaba en las bodegas y en otras partes de las embarcaciones, al igual que en sus cuerpos. Era tanto el hacinamiento, la estrechez y malas condiciones higiénicas las que imperaban a bordo que deseaban llegar a encontrar una vida mejor y otros, los esclavos, seguir en la misma.
12. En la isla La Española, Doña Beatriz se encontró con la novedad de que algunos paisanos tenían casas y terrenos que cultivaban mientras encontraban minas de oro. Era un patrón social establecido. Estuvo asediada por sus conciudadanos que al no poder obtener ni producir cosas indispensables para vivir, le ofrecían granitos sueltos de oro pepenados en los ríos por los indígenas que eran obligados a realizar trabajos en condiciones penosas.
13. Afrontó el deterioro de las colonias al ver los abusos que los soldados cometían con los pobladores, tomando cosas de establecimientos o de las casas sin pagarlas pues se encerraban en el fuerte y nadie podía imponerles ninguna pena. Al tener su propio jefe, a veces no obedecían al gobernador de la Isla, ni al alcalde ni a los regidores. Al igual, los tripulantes no obedecían ni al general de la flota ni a los capitanes de los barcos pues las autoridades de tierra no podían castigarlos. Unos y otros jugando dados y baraja iniciaban verdaderos escándalos y riñas, hiriéndose y matándose entre ellos.
14. Se enteró que el gobernador Velázquez asignó mujeres y hombres de estas tierras que debían servir a cada colonialista dándoles a algunos hasta 300 personas a condición de que se los pudiera quitar el rey cuando quisiere y sin poderlos transferir a otras personas. Aprendió a diferenciar entre amos y esclavos; encomendados y encomenderos. El negocio portugués daba frutos por todo el mundo al vender esclavos y esclavas negras que pagaban caro pero le producía bastantes ganancias; por esta razón, los compraban para ponerlos a trabajar ya que nadie se los quitaría. Cuando no le servían más, eran vendidos como objetos. Por esto, los esclavos negros eran mejor atendidos que los indígenas. Los encomendados no podían ser suyos y, debían dar de lo sustraído, alguna parte al rey. Esto hacía que les extremaban en el trabajo para sacarles mayor utilidad antes de devolverlos pues si morían no había pérdida económica. Ante estos maltratos, ella se enteró también de que muchos indígenas se reunían en familia para matarse juntos.
15. Estuvo al tanto de las cédulas reales, en especial la fechada en Granada en agosto de 1526, que permitía establecer casas de mujeres públicas (fueran españolas, negras e indígenas) en la Isla La Española, con el pretexto de proteger la honestidad de las mujeres casadas. Esto la hizo deducir el porqué venía una gran cantidad de pasajeras.
16. Todas estas experiencias de viaje le determinaron no hacer un papel secundario en su nueva vida, sino elegir otra, que le permitiera en la Nueva España, disfrutar de comodidades y una autoridad que nunca obtendría en su España abandonada. Creando la idea de ser mujer pasiva y sumisa aunque tuviera que soportar la severidad del clima, la guerra, las enfermedades y sobre todo, saberse mujer pobladora porque el Virrey Mendoza venía con la intención de casarlas por elevadas dotes. Un destino incierto cumplido siempre y cuando llegaran a salvo.
17. Llegando a la gran ciudad de Tenochtitlán, el 14 de noviembre de 1535, también comprendió que la sociedad novohispana estaba fuertemente segmentada. Por un lado, existía toda una codificación acerca de las relaciones entre los grupos étnicos. Aunque nunca fue tan severa que no permitiera el intercambio cultural y la mezcolanza biológica. Cuestión que originó definiciones de la posición que las personas ocupaban en la escala social conforme una supuesta mezcla de “sangres”. Mientras más sangre española, mejor posición, por ello, los españoles peninsulares ocupaban posiciones de privilegio.
18. Sin embargo, doña Beatriz tendría que elegir alguna categoría medieval que en el imaginario español sublimaba e idealizaba en las mujeres, por ser honestas, respetuosas y guardar determinadas virtudes y reglas de conducta. Modelo de mujer soltera, casada y viuda con valores que debían regir sus vidas. En el polo opuesto, mujeres desenvueltas, de costumbres relajadas, vida desenfadada y moral descuidada, algunas de las cuales podían caer en el libertinaje, la prostitución o alcahuetería. Tendencia de vida “pecaminosa” que forjó una imagen que afectó, a las mujeres de color o de sangre mezclada y también a las españolas que cruzaban el océano.
19. Decidiría no podía dejar de lado el mundo ideológico con el que llegó, compuesto del mosaico cultural milenario del derecho medieval, cuyo ejemplo más elaborado fue el derecho feudal, que a pesar de sus variedades y divergencias, consideraba a la mujer como un ser menor de edad, «incapaz». Estos significados sociales la guiarían a aplicar patrones de pensamiento europeos al iniciar su vida novohispánica primero en la ciudad de México y abrirse caminos de vida con aprendizajes coloniales y mesoamericanos en Colima. Irse construyendo ideas sobre una vida cotidiana llena de perspectivas individuales y sociales mientras esperaba sus baúles.
RESIDENTE EN TENOCHTITLAN
1. En la actual ciudad de México, supo la afamada historia de don Alonso del Castillo Maldonado, quien sería su segundo marido. Ella permaneció ahí, uno o 2 años pues si inmediatamente partió hacia Colima, entonces quedaría el vacío de información acerca de lo que hizo durante ese tiempo en Colima ya que sería hasta 1537 cuando se casa con Alonso de Arévalo. En esta antesala habrá aprendido a diferenciar los distintos tipos de hispánicos que llegaban del puerto de Sevilla pues las Oficinas Reales eran el lugar ex profeso que servía de “coladera” a los emigrantes que,... pertenecían al grupo de hijos “segundones”, algunos ni siquiera podían considerarse “hijosdalgo”, más bien eran “criados y alegados” de las casas locales que habían encontrado las vías de ascenso… inmigrantes peninsulares jóvenes de origen humilde y prácticamente analfabetas. (Moreno, 320 – 321)
2. Por otra parte, conoció el funcionamiento colonial que facilitaba:
 El castigo a los rebeldes nativos con finalidad preventiva (quemados, entregados como alimento a los perros, descuartizados, encerrados en sacos con serpientes, etc.).
 La represión a las poblaciones que transgredían órdenes y preceptos.
 La deportación de poblaciones, traslado de caciques tatuados en el rostro.
 La lista de tributos en especie, esclavitud y trabajos forzados.
 Los precios de la venta de indios.
 La sumisión ideológica bajo pena de muerte.

3. De las impactantes historias de los expedicionarios, la de Francisco Cortés debió incrementarle la imaginación pues ella partiría hacia Colima, quizás por órdenes del virrey Mendoza para casarse con don Alonso de Arévalo. Nadie dudaba en desobedecer al virrey. Era considerado jefe militar, capitán general de todos los territorios, jefe político y suprema autoridad administrativa. La más alta jerarquía judicial como presidente de la Audiencia quien compartía la máxima autoridad eclesiástica al ser Vicepatrono de la Iglesia.

CASADA EN COLIMA
1. Al casarse doña Beatriz debió evitar todas las formalidades matrimoniales pues no tenía padres que le otorgaran alguna dote, sin arras, ni ceremonia, ni libre elección de pareja, ni posibilidad de divorcio o de “portarse mal”. Menos con su primer esposo don Alonso de Arévalo, quien fue un expedicionario aguerrido que trajo caballos para trabajar bajo el mando de Grijalva, de Cortés y de Pánfilo de Narváez. En la isla La Española obtuvo para su servicio algunos indígenas en repartimiento. Pionero invasor de la desestructuración del Pánuco, Michoacán, Zacatula, Motín, Milpa y Jalisco se estableció en la villa de Colima con cargos de justicia para “apaciguar” a los briosos colimotes que vivían cerca de las minas hasta hacerlos fracasar en el intento de recuperar su libertad.
2. Conociendo los beneficios del matrimonio colonialista, Arévalo se “casó” con 3 Señoras de la nobleza de Colliman que formaron a lo largo del siglo la expansión parental de la Villa de Colima:
• La Señora Principal de Apan, madre de Elvira de Arévalo.
• Doña Catalina, Señora Principal colimota, madre de Inés de Arévalo
• Doña Leonor, Señora Principal colimota, madre de Leonor de Arévalo y de Juan de Arévalo.
3. Arévalo se benefició de los legados territoriales que tenían éstas mujeres de la nobleza colimota a los que se les llamó “Pueblos de Arévalo”. Situados desde Ixtlahuacán hasta Tlapalcatepec, en los actuales límites entre Colima y Michoacán. Tuvo una hacienda con más de 600 cabezas. Dedicado a la extracción de minerales compró, en 1536, 60 esclavos indios e indias herrados en la cara con la marca del rey para integrarlos al grueso de esclavos y esclavas indias y negras que ya tenía trabajando en sus minas de oro en Epatlan y Aquila. Obtuvo el cargo se ser alcalde ordinario de la villa de Colima.
4. Probablemente fue a casarse a la ciudad de México con doña Beatriz, sin ser viudo ni divorciado. Dejándole un poder notarial a Gómez de Segovia, encargándole, el 25 de agosto de 1537, “que en mi lugar y como yo mismo… tengáis a cargo toda mi casa e granjerías y yeguas e indios; e recibir en vos los tributos…” y, justo al otro día, el 26 de agosto, les proporcionó a su hijo Juan y a su hija Inés, además del apellido, una carta de donación para no dejar deudas con ellos. A su hijo Juan, nacido en 1532, hijo de Doña Leonor, Señora Principal colimota le dejó, con 5 años, 12 becerras y una yegua al igual que a su hija Leonor, de 1 año y medio y a Inés, hija de Doña Catalina lo mismo, y, a la hija de la Señora Principal de Apan, Elvira de Arévalo, con 14 años, la casó este mismo año con Diego Garrido. Al parecer don Alonso organizó la administración familiar para no tener problemas más tarde con su familia colimota.
5. Sin embargo, estos hijos pasaron a formar parte de su segunda familia al lado de doña Beatriz pues algunos eran menores de edad. Causándose, entonces, el lugar de madrastra y quizás, conviviendo con las madres colimotas que se quedaban en calidad de “nanas”, tanto de sus propios hijos como de los ajenos, para servirle a la recién casada que recibía el nombre de “doña” (proveniente del latín domína) y, que indicaba 3 posibilidades: tener a su cargo el dominio de una finca o casa; nominación para una mujer viuda que por su autoridad y respeto y, sobre todo, para guarda de las demás criadas, había siempre en las casas principales y, por último para referirse a la mujer principal casada.
6. Doña Beatriz inició su vida cotidiana en la Villa de Colima conociendo a las amistades de su esposo. Gente establecida que había sido colaboradora de la masacre perpetuada a los colimotes en 1523, cuando 16 mil Alcohuas junto con otros tantos tarascos, más 200 españoles, devastaron la provincia de Colima.
7. Las esposas de los primeros colonialistas, en 14 años eran encomenderas fogueadas en el vivir de los acalorados y húmedos días en la Villa de Colima. Algunas habían presenciado las primeras propuestas de población, viendo cómo sus leyes hispánicas no se respetaban, guardando silencio ante los abusos de sus maridos, siendo cómplices de atrocidades en sus propias casas y respetando la decisión patriarcal, donde callar era parte de su única defensa y el constante abandono de sus esposos las hacía depender de varones negros asignados como jefes de los indios. .
8. Ellas se ajustaban a la bigamia varonil, a demandas, juicios y peticiones de justicia que firmaban a veces sin saber escribir. Siempre representadas por algún varón tutor que las “protegía”. Protección que implicaba, muchas veces, situaciones fraudulentas. Varones que se encargaban de ser tutores de los menores de los hijos de las casadas o viudas y muchas veces se quedaban con cantidades de dinero, censos o con el costo de la venta de bienes y por ello, eran frecuentemente demandados.
9. Varones con los que se casaron varias veces pues el patrón de relaciones de pareja se volvió intrincado al tener, entre las primeras españolas o sus hijas, algunas casadas una sola vez, mientras otras doble matrimonio, otras, 3 maridos y pocas 4 esposos. Digo relaciones intrincadas porque además de procrear de 2 a 4 hijos, quedar viudas y elegir con quien casarse otra vez. Por ejemplo, el caso de doña Beatriz, quien enviudando de Arévalo, se casó con Alonso Castillo Madonado y después con Diego de Mendoza, por cierto, éste último marido de Isabel Ruiz de Monjaraz quien fue viuda de Manuel de Cáceres y de Juan Arana para acabar su vida junto a Diego de Mendoza.
10. Mujeres que compartían no sólo al mismo marido muerto, sino la misma familia, sabiendo que en la mezcla de parentela se acababan relacionando los hijos con los primos y con los vecinos. Estas mujeres de primera generación establecieron la formación parental de familias que crearon la población colonial y las que celebrando la llegada de Doña Beatriz le enseñaron que ya se había concretado el espacio colonial marcado por la violencia varonil, con discusiones, groserías, espadazos y pedradas, mientras que el espacio femenino, además del temor intermitente hacia ellos, siempre estaba la protección doméstica soportando la violencia familiar acudiendo al recurso de solicitarle a Dios la ayuda suficiente para que cambiaran las circunstancias.
11. Mujeres que le informaron el quehacer colonialista, es decir, una empresa que debía financiar cada miembro de la familia. Entre ellas residentes en la villa de Colima encontramos a … PRESENTAR DIAPOSITIVA
12. La ventaja de Doña Beatriz fue que desde que se casó tuvo una figura femenina emblemática en esta sociedad. Se embarazó con Pedro de Arévalo, quien nació en 1538; y de Gonzalo López de Ayala, nacido en 1540 y, quizás un año después, con Diego López de Ayala. Permaneció casada sólo 8 años pues Arévalo murió en 1545, dejándola tutora y curadora de todas las personas y de todos los bienes. Privilegio que no todas las mujeres tenían. A los hijos “naturales” de él, no les otorgó ninguno de todos los pueblos que él se agenció por medio de sus madres colimotas y los que compró. Pueblos al oeste de Colima con frontera en Michoacán y Jalisco: Acautlan, Apapatlan, Chinayo, Cinacamitlan, Epatlan, Ixtlahuacan, Malcatlan, Miahuatlan, Pantla, Tepenocahuatitlan, Tlalxinastla, Umitlan, Xolotlan, Xolotlanejo de Alcozahui y Yloli.
13. Pueblos con los que aprendió a ser colonialista como su esposo, donde el Dr. José Miguel Romero de Solís comenta: “cuando doña Beatriz llegó… Arévalo, poseedor de los pueblos de Cholo y Zinacamitlán, utilizó el trabajo forzado de sus pueblos encomendados, limítrofes con Motines y enviaba esclavos a las minas…“sin duda indios de guerra a quienes había sometido y hecho esclavos en las diversas incursiones que realizó a esa región junto con otros vecinos de Colima”. El capital invertido en todas sus actividades fluctuaba entre $300 de oro hasta $500 de oro adjuntando indios, esclavos, negros, bastimento y herrería.
14. Doña Beatriz, fue propietaria de toda la extensión territorial situada a la mitad del Río Coahuayana desde 1545. Mintiendo en 1554, escondió algunas propiedades y títulos, aunque declaraba tener: 3 huertas con 28mil casas de cacao; una hacienda con 1000 cabezas de ganado y 200 yeguas.
15. Cuando muere le deja a su último esposo, “setenta cabezas para que las lleve a donde él quisiere, y sean de las que a él y a mí pertenecen y tenemos en ella". Le debían en Zacatecas 7 500 de oro y a su hijo le lega una marlota de la india de Portugal y ordena, como última voluntad se venda “todo cuanto hay en mi casa sin que quede nada”. Con ella se estableció un estilo vida: lujos, arquitectura, ropajes, negocios, actos religiosos, dádivas a vecinos y sirvientes en sus 34 años que vivir en la villa hasta que murió a los 54 años de edad.
16. Esta historia de doña Beatriz y de otras mujeres colonialistas que ejercieron sus poderíos económicos al ser grandes poseedoras de tierra, ganado y minas… continuará. Muchas gracias.
Notas
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1. La Corona obligaba a los casados, residentes en Indias, a reclamar a sus esposas. Esta disposición daba por sentado que cada casado llevara a hijos e hijas que, en ocasiones, no registraban y también se omitían las mujeres solteras que viajaban como criadas. Abunda el número de criadas por ser una forma cómoda de emigración ilegal pues muchas no eran tales, sino compraban amo para emigrar. Frecuentemente se encuentran como criadas a familiares, declarándose como acto legal. Lo mismo ocurría en el séquito de virreyes, gobernadores, obispos y otros cargos, con los que viajaban como criadas, familiares y protegidas. Al oficio de criada, le seguían en importancia los religiosos, militares y mercaderes mientras que las personas con oficios liberales eran escasas. El viaje de un grupo familiar, tenía claras perspectivas de permanencia por lo que eran en algunas épocas favorecidos y llegaron a tener preferencia en los repartos de tierras.
2. Sevilla del Río (1974), 118-119.

4. Rubio Mañé, José Ignacio. (2003: 21). El Virreinato 1: orígenes y jurisdicciones y dinámica social de los virreyes. 3ª. Reimpresión. Fondo de Cultura Económica, UNAM, México.
5. Archivo General de Indias, Sevilla. Catalogo de Pasajeros a Indias durante los Siglos XVI, XVII y XVIII. Editado por el Archivo General de Indias bajo el auspicio del Director de Archivos, Don Cristóbal Bermúdez Plata. Sevilla, España. Imprenta de la Gavidia. Vol. 2, 1535-1538, 1942. www.melungeons.com /voyagers/vov3mex1535.htm#Lopez
6. Hasta 1550, la moneda para fijar los precios era el maravedí de cobre, con excepción a favor del ducado de oro que equivalía a 375 maravedíes y del castellano de oro con valor de 450 maravedíes. El ducado de oro equivalía a 11 reales castellanos de plata y 1 maravedí de cobre o bien a 375 maravedíes.
7. Sevilla del Río (1974: 118-119). “Conserva, es un término marítimo, que indica la compañía que se hacen varias embarcaciones navegando juntas para auxiliarse o defenderse, y más comúnmente cuando alguna o algunas de guerra van escoltando a las mercantes.
8. Ejemplo de ello es que Doña María de Toledo, Virreina de Indias, esposa de Diego Colón, otorgó poder a Melchor Carrión y a Diego de Arana para que le llevasen a las Indias 300 esclavos negros, que la otorgante tenía concedidos por virtud de cédula real (RAHPS. Libro del año: 1537. Oficio: XV. Libro II. Escribanía: Alonso de Cazalla. Folio: 1476v. Fecha: 10 de noviembre). Unas semanas después, incluye también mujeres, siendo 200 negros, la tercera parte hembras. (RAHPS. Libro del año: 1537. Oficio: XV. Escribanía: Alonso de Cazalla. Folio: 1725v. Fecha: 4 de diciembre). Un año más tarde hizo pasar 100 esclavos negros más (RAHPS. Libro del año 1538. Oficio: XV. Libro I. Escribanía: Alonso de Cazalla. Folio: 1459. Fecha: 13 de junio).
9. Vives, Luis,(1948). Instrucción de la mujer cristiana, Buenos Aires, Espasa-Calpe. Argentina.
10. Alfonso X El Sabio. Las Siete Partidas. Madrid: Lex Nova, 1989, (edición facsimilar de la edición de Sevilla en 1491, con 8 reimpresiones hasta 1528 y con glosas de Alonso Díaz de Montalvo).
11. Harbert Davenport, and Joseph K. Wells. (1918) The First Europeans in Texas, 1528-1536. Southwestern Historical Quarterly.
12. Giulio Girardi, La conquista de América ¿con qué derecho?, San José de Costa Rica, Departamento Ecuménico de Investigaciones, 1988, p. 32.
13. Zúñiga, Rosa María. (2009). Las Hijas de los Conquistadores: Violencia de género en el siglo XVI. Editado por el Instituto Colimense de las Mujeres. ISBN-13: 978-607-7783-06-0.
14. Reyes, (2000:100).
15. Nettel Ross, Rosa Margarita. (2007:49). Los testigos hablan: la conquista de Colima y sus informante. Universidad de Colima..
16. Romero, (2001:42).
17. Falta

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