Crónica. Florentino Vázquez Lara Centeno


NOÉ GUERRA PIMENTEL*

Fue parte del tradicional Club Deportivo “Tenería” de futbol, destacando como goleador; además jugó básquetbol y voleibol en Guadalajara y Tonila. Fue ciclista, miembro del Club “Aguilas de Colima” (1936-1938). Entre los muchos reconocimientos que el padre recibió sobresalen el de La sociedad de Historia Eclesiástica como socio fundador y Presidente; el Gobierno del Estado de Nuevo León que lo declaró “Hijo Adoptivo” de la ciudad de Monterrey (1979) y el de Colima, que en 1996 le otorgó el Premio Colima al Mérito en Humanidades.

Falleció este lunes 4 a las dos horas. Acababa de cumplir 79 años. Era mi amigo. Descanse en paz. Lo conocí hace poco más una década. Él, el decano y Presidente de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos, yo aprendiz de la historia, el Benjamín de la agrupación. Aunque son muchos los recuerdos, de él guardo su rostro afable, su voz pausada y muchos consejos. Aprendí y tomé un poco de sus valores y virtudes. El era de esos pocos que tienen el privilegio de enseñar con sus actos, con su ejemplo. El me orientó en los primeros pasos por los rumbos de la investigación histórica. De él abrevé el gusto por el olor de los papeles añosos y por las imágenes del recuerdo. Gracias maestro.

Parte de una numerosa familia, nació en la ciudad de Colima el 02 de diciembre de 1927, hijo de Florentino Vázquez Lara Michel y de María Centeno Virgen. Hombre de gran sabiduría y enorme sapiencia los primeros estudios los realizó en Colima y la secundaria con el equivalente preparatoriano en los seminarios de Colima y de Guadalajara respectivamente; hizo la licenciatura en Derecho Canónico y Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Ramai y estudió las Sagradas Escrituras en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma. Pero además abundó en el estudio de las Sagradas Escrituras en la Ecóle Bibligue et Archéologique Francaise, en Jerusalén; hizo estudios Pastorales en Instituto Léón XIII de Madrid, en España y Langue et lettres francaises en el Instituto Católico de Paris. En la Universidad Gregoriana, realizó estudios de Filosofía de la Historia de la Antigua Persia.

Su Tesis la hizo en Historia de la Antigua Persia. También efectuó recorridos de estudio por Egipto, Irak, Líbano, Israel, Jordania e Irán, para conocer la historia y arqueología en relación con la Biblia, coordinados por la Escuela Bíblica y Arqueológica Francesa de Jerusalén. Este humilde hombre llegó a traducir y comunicarse, sin jamás ostentarlo, en los idiomas: Francés, Alemán, Inglés, Portugués, Griego, Hebreo, Arameo, Árabe, Egipcio antiguo, Copto, Sirio y Latín. El padre Florentino se ordenó Sacerdote el 23 de diciembre de 1950, a la edad de 23 años en el Pontificio Colegio Pío Latinoamericano de Roma. En el Seminario Diocesano de Colima fue: desde secretario de 1957 a 1958 hasta Rector pasando por Prefecturas y docencia; profesor en el “Manuel C. Silva” (1963-1966); fue Vicario en El Beaterio de 1957 a 1966). Oficial Diocesano (1969-1971), Vicario Capitular (1972) y Vicario General (1972– 1973). Párroco en varias iglesias de la entidad.

Además fue Catedrático de Etimologías griegas y latinas de la ESCE de la Universidad de Colima, así como del Seminario de Colima. Socio fundador y presidente honorario de la Sociedad de Estudios Históricos y de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística; además de haber sido miembro del Colegio de Colima. En sus estancias en Medio Oriente, como Misionero le toco vivir la guerra del sinaí (1956) y la guerra de los 6 días (1967). Pero no fue todo en la vida de este prolífico varón entregado a la iglesia, también fue autor del folleto “Apuntes Históricos Villalvarenses” ( 1972) y de los libros “Altos estudios en Colima” (1983), “Comala” (1984), “La Virgen de la Candelaria en Caxitlán-Tecomán” (1990), y el de Colima Virreinal (2000). A él, nuestro recuerdo.

*Miembro de número de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos.

1 comentario:

Ary Molina dijo...

Mi nino Florentino!! Un placer haberlo conocido! Un hombre inteligente y divertido, siempre con una sonrisa.

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